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15 AÑOS: LA EVOLUCIÓN DEL PURO CUBANO



La industria tabaquera cubana ha experimentado multitud de cambios desde la década de 1990. Haga una través de los principales puntos de inflexión y acontecimientos que han tenido lugar, y lo que han significado para el apreciado habano. y lo que han significado para el apreciado habano. > Por Gerry Cohen


Para entender los cambios que han afectado a la industria tabaquera cubana en la última década y media, hay que volver a los viejos tiempos. El colapso de la Unión Soviética en 1991 trajo consigo el fin del Consejo de Ayuda Mutua Económica (CMEA). Esta organización proporcionaba una infraestructura para las relaciones económicas internacionales entre sus países socialistas miembros, incluida Cuba. La desaparición del CMEA provocó una disminución significativa de la demanda de productos cubanos. A ello siguió una fuerte disminución de la disponibilidad de divisas, que a su vez redujo la capacidad de Cuba para comprar petróleo, fertilizantes, pesticidas y maquinaria agrícola. Esto se tradujo en una caída precipitada de la productividad, concretamente en el sector agrícola: el rendimiento de las cosechas disminuyó debido a la falta de los tan necesarios fertilizantes y pesticidas, y se redujo la superficie de tierra cosechada.


En respuesta, el gobierno cubano adoptó un nuevo programa conocido como "Periodo Especial en Tiempos de Paz": se exigió al pueblo cubano que adaptara un estilo de vida más austero. Este periodo transformó radicalmente a Cuba, pero sobrevivió implantando una agricultura sostenible (permacultura), disminuyendo el uso del automóvil y la dependencia de los combustibles fósiles, y revisando su industria, su sanidad y su dieta.


La agricultura siempre había sido una parte importante de la historia de Cuba, al igual que el uso significativo de pesticidas. Gran parte de la tierra había sido dañada (desmineralizada), por lo que su suelo tardó entre tres y cinco años en sanar. Esto se consiguió utilizando compost, abono verde y rotación de cultivos, que devolvieron al suelo sus condiciones saludables. Los biofertilizantes y biopesticidas habían sustituido a la mayoría de los productos químicos. Hoy en día, el 80% de la producción agrícola cubana se cultiva orgánicamente.


Además, se produjo un enorme cambio del trabajo mecanizado al manual. Los agricultores abandonaron sus anteriores métodos agrícolas industrializados, incluidos los tractores y otra maquinaria agrícola, y los sustituyeron por el trabajo humano y animal. Los agricultores más veteranos que estaban familiarizados con los bueyes entrenaron a otros. Los fertilizantes químicos se sustituyeron por técnicas de agricultura orgánica que requerían más mano de obra pero menos dependencia del petróleo.


Estas prolíficas adaptaciones eran un buen augurio para uno de los cultivos agrícolas más preciados de Cuba: su tabaco, único y muy venerado. Cuba gozaba de una larga historia de producción de tabaco de primera calidad y había construido una industria de creación de puros finos. El legado del habano estaba intacto, por lo que no es de extrañar que la demanda de exportación de este preciado producto creciera y, junto con el turismo, contribuyera al progreso del país.


En 1995 había 17 fábricas de puros. Para satisfacer la explosiva demanda de los mercados nacional y extranjero de exportación, el número de fábricas creció hasta cerca de 50 en 2000. Las exportaciones de puros se multiplicarían por dos y medio durante la última mitad de la década de 1990. Sin embargo, este espectacular aumento puede haberse visto impulsado en parte por el auge de los puros en Estados Unidos (1994-98), que puede haber creado una demanda artificialmente inflada y, por tanto, unos objetivos de producción poco realistas.


Si se examina la infraestructura de la tabaquería cubana de antaño, se observa que no apoyaba la creación de puros premium de alta calidad. Había muy poca sinergia entre la multitud de procesos y, lo que es más importante, falta de comunicación, ya que organizaciones separadas se encargaban de la agricultura, la producción y la comercialización.


En febrero de 2000, Habanos S.A. vendió el 50% de sus acciones a Altadis S.A., el conglomerado tabaquero europeo creado en 1999 por la fusión de Tabacalera de España y SEITA de Francia. La operación, valorada en 500 millones de dólares, tenía por objeto maximizar la venta de puros habanos en todo el mundo. Habanos en todo el mundo. Habanos S.A. ha afrontado el reto de la comercialización reinventándose. En 1990, surgió la primera tienda minorista La Casa del Habano. Esta franquicia global cuenta ahora con unas 140 tiendas en todo el mundo, cada una de ellas diseñada para ofrecer al fumador de habanos la mejor selección de habanos, un cómodo ambiente de salón y bar para fumadores y un personal de servicio bien informado.


También en 2000 se creó Tabacuba (antes conocida como Cubatabaco). Oscar Basulto fue nombrado su máximo responsable y copresidente de Habanos S.A., encargado de dirigir la reestructuración de la industria tabaquera cubana. Tabacuba cuenta con una plantilla de unas 250.000 personas, entre cultivadores de tabaco y especialistas, y gestiona la producción anual de entre 280 y 300 millones de puros al año, la mitad para el mercado nacional y el resto para la exportación. Por primera vez, estas entidades están unidas en todos los aspectos, desde la fabricación de los puros hasta su comercialización. Este nuevo

Este nuevo enfoque se centra en mejorar las líneas de comunicación y aumentar la coordinación entre los numerosos sectores de la industria. Ahora todas las fases de la industria tabaquera están plenamente integradas, desde la producción y el control de calidad hasta la I+D, el marketing, las ventas y la exportación.



Cigarros cubanos: Pasado, presente y futuro


Como se puede ver, se han dado muchos pasos en la evolución de la industria del cigarro cubano. A lo largo de la década de los noventa se ha movido a su propio ritmo, dando pasos pequeños pero históricamente significativos. El milenio trajo consigo un nuevo trato y esperanza para la industria, ya que se produjo una prolífica alineación estructural, financiada por un socio global conocedor del mercado. Con los nuevos recursos de capital, el sueño de integrar todas las fases del proceso de elaboración de los cigarros pudo por fin hacerse realidad.


Los efectos positivos de esta alineación incluyeron unos objetivos de producción más realistas, el mantenimiento de unos estándares de calidad más elevados para el mercado de exportación, la mejora de las cepas de tabaco con híbridos más resistentes a las enfermedades, el uso de nuevas tecnologías para reducir los tiempos de curado y acortar los ciclos de crecimiento de las plantas, la continuación de una menor dependencia química mediante la mejora de la producción con sistemas flotantes para las plántulas de tabaco, el uso de sistemas de riego por goteo y la aplicación de procedimientos más uniformes entre las principales plantaciones de tabaco de la isla.


Centrar la producción de la marca en una fábrica específica, cerrando las fábricas más antiguas y restableciéndolas en instalaciones más modernas y renovadas, equipadas con la maquinaria más moderna, significa mejores condiciones de trabajo con trabajadores más contentos, lo que se traduce en puros de mejor calidad. Si Cuba sigue centrándose en la "materia prima" (el tabaco) y mantiene su compromiso con la calidad necesaria para producir Habanos, su dominio en el mercado mundial de cigarros de calidad superior (estimado en un 70%) estará asegurado.


Para aquellos de nosotros que tenemos la oportunidad de disfrutar de un auténtico puro cubano, incluyendo una de las muchas extensiones de línea de marcas principales y de nicho o los lanzamientos especiales tanto en la Serie de Edición Limitada como en la de Edición Regional, todos podemos celebrar que estos puros han cumplido y seguirán cumpliendo su promesa de transportarnos al nirvana del puro.

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